El Kraken: navegante entre la fantasía y la realidad

 

por Gonzalo Ramos*

La humanidad conoce mejor el espacio exterior que el fondo de los océanos. Se dice que allá abajo existen animales que el ojo humano no ha vislumbrado jamás. Seres luminosos, desconocidos y con aspectos extravagantes, los cuales viven ajenos a nosotros, sobre los que no estamos conscientes cuando surcamos los siete mares en nuestras frágiles naves.

Puesto que a veces la fantasía es sólo la realidad matizada, visiones alternativas del increíble mundo en el que vivimos,  el avistamiento de un calamar gigante derivó en el nacimiento de un gran mito: el Kraken. Enorme bestia submarina con tentáculos de varios metros de largo al cual se le atribuyen naufragios de embarcaciones que navegaban cerca de las costas nórdicas desde mediados del siglo XIII.

Fue por esas fechas cuando aparecieron los primeros textos noruegos en los que se describieron animales enormes que se hacían pasar por islas para engañar a los navegantes, dejar que desembarcaran y luego llevárselos consigo al fondo de los océanos. No únicamente podemos encontrar las leyendas que tratan sobre este enorme molusco escandinavo, sino también de su versión árabe, el zaratán, una ballena gigantesca con vegetación en el lomo, que actuaba bajo el mismo modus operandi. Ambas bestias oceánicas  amenazaban de forma constante a los hombres de mar.

Primero, los pescadores nórdicos relataron que, cierto día soleado, detectaron una cantidad anormal de peces, y descubrieron que se trataba de un enorme molusco emergiendo hacia la superficie, por lo que se alejaron y se dispusieron a observar. Sus primeras impresiones fueron que medía alrededor de tres mil metros de largo, con brazos como mástiles, tras sumergirse de nuevo generó un remolino tan enorme que arrastró con el a varias embarcaciones.

Con el paso del tiempo, el mito tomó forma. Se hablaba de islas enteras que habían sufrido el embiste de uno de estos animales y quedaron prácticamente desiertas, luego dijeron que el calamar gigante expulsaba chorros de tinta negra que daban su textura a los mares, y también que sus ventosas llegaban a medir hasta dos metros de diámetro. Entre los marineros circulaba el rumor de que no había nada más qué hacer cuando se detectaba un burbujeo anormal en la superficie del agua, que elevar plegarias a su deidad predilecta.

 

 

Estampillas coleccionables de correo en las que aparece el kraken: Territorio Australiano Antártico, 1973; República Togolesa, 1980; Canadá, 1990

En 1752 aparece por primera vez en el libro Historia Natural de Noruega la descripción escrita del monstruo que se denominaría Kraken, palabra que en noruego se aplicaba para describir algo aberrante. El autor de dicho libro fue el dinamarqués Erik Pontoppidan (1698-1764), ornitólogo y teólogo, quien en su obra afirmó que el lomo del kraken tendría una milla y media de longitud y sus brazos abarcarían el mayor navío. Luego va más allá, al afirmar que algunas de las islas que estaban en los mapas, pudieran haber sido en realidad alguno de estos pulpos colosales.

Inmerso en la cultura escandinava, el molusco gigante se consolidó como una de las más conocidas criaturas mitológicas cuando el poeta británico Alfred Tennyson (1809-1892) le dedicó un escalofriante verso en el que destacó sus características más temibles. El escrito se convirtió en un referente literario que, a la postre, abrió paso a la inmortalidad de la bestia marítima:

                                                                                                               

El Kraken
Alfred Tennyson

Bajo los truenos de la superficie,
en las grietas del mar abismal,
el Kraken duerme su antiguo sueño sin sueños.
Pálidos reflejos se agitan alrededor
de su oscura forma;
vastas esponjas de milenario crecimiento y altura
se inflan sobre él, y en lo profundo de la luz enfermiza,
pulpos innumerables y desmedidos baten
con brazos gigantescos
la verdosa inmovilidad,
desde secretas celdas y grutas maravillosas.
Yace ahí desde siglos, y yacerá,
cebándose dormido de inmensos gusanos marinos
hasta que el fuego del Juicio Final consuma la hondura.
Entonces, para ser visto una sola vez por hombres y por ángeles,
rugiendo surgirá y morirá en la superficie.

 

La fama del monstruo

Algunos autores aseguran que el poema de Tennyson pudo haber sido la inspiración que necesitó el prolífico escritor Howard Phillips Lovecraft (1890-1937) al momento de crear a su más famoso personaje: Cthulhu, una criatura de diez kilómetros de altura, con cabeza de calamar y cuerpo de dragón, que dominó las profundidades del océano y espera el momento en que las estrellas estén en la posición correcta para poder despertar.

Lo anterior, según estas versiones, son precisamente las características que lo emparentan con el Kraken, descrito un siglo atrás por el autor inglés. Sin embargo, esta criatura, y su autor en particular, ameritan una mención aparte en el mundo de la literatura, por lo vasta de su obra y la mitología creada en torno a él.

Un referente previo pudiera ser el del escritor estadounidense Herman Melville (1819-1891) quien dedica un capítulo de su novela cumbre Moby Dick (1851) a la descripción de un calamar gigante que aparece frente a la tripulación del Pequod —barco ballenero que andaba a la caza de la colosal ballena blanca—. Dentro de su lenguaje enciclopédico, Melville detalla los movimientos y características de los moluscos descomunales, que dieron origen al mito del kraken como monstruo devorador de barcos y tripulaciones.

 

Ilustración periodística de un calamar gigante encallado en Canadá, 1877

 

Otra de las referencias más conocidas en la literatura es la que hace el francés Julio Verne (1828 – 1905) en su obra Veinte mil leguas de viaje submarino (1869). La historia comienza precisamente con una expedición en busca de un enorme y misterioso animal que, se presume, pudiera ser el mítico calamar gigante, sin embargo, resulta ser el submarino Nautilus, donde el capitán Nemo recibe a los protagonistas de la historia y los lleva en un increíble viaje por las profundidades del mar.

En otro punto de la narración, algunos personajes se enfrentan a muerte contra un pulpo enorme de aproximadamente ocho metros de largo. Esta escena en específico fue recreada a principios del siglo XX por el cineasta Georges Méliès (1861-1938) en un mini filme inspirado por el libro de Verne. Ahí aparece el kraken hecho con el montaje de un pulpo pequeño atacando un barco de juguete en una bañera. Según los especialistas del séptimo arte, este material fílmico fue utilizado en diversas ocasiones por otros filmes silentes posteriores.

 

Ilustración de la pelea contra el pulpo gigante en una edición de Veinte mil leguas de viaje submarino, de Julio Verne.

 

Como Hollywood no podía hacer de lado en este tipo de referencias, el kraken hizo dos apariciones estelares en la saga de Piratas del Caribe (2003- ). Primero figura como una bestia dominada por el capitán Davy Jones, quien lo invoca para que devore el barco enemigo; y en otra de las películas se puede ver cómo engulle al personaje principal, el capitán Jack Sparrow.

También en el filme Clash of the Titans (2010) aparece una versión del kraken, donde además de tentáculos, lo representaron con torso y cabeza; además de convertirlo en sirviente de los dioses del Olimpo. La crítica no se hizo esperar dada la mezcla extraña de mitologías que aparecen en el largometraje, pues finalmente es derrotado cuando se le muestra la cabeza degollada de Medusa, a la que ve a los ojos y termina por convertirse en piedra.

La lista de referencias pudiera continuar, pero basta mencionar que este peculiar monstruo ha ido ganando cada vez más popularidad. Incluso en el ámbito científico nos podemos encontrar con que el lago más grande descubierto en Titán, una de las lunas de Saturno, fue bautizado como Mar del Kraken. Y no hay que dejar afuera, por supuesto, la bebida espirituosa —ron— que lleva su nombre, acompañado de una interesante gama de ilustraciones.

 

La Búsqueda Del Calamar Gigante

En el mes de junio del 2016, un ufólogo puso en boga al mítico monstruo nórdico al declarar ante la prensa que había encontrado, por medio de la aplicación Google Earth, una imagen que probaba la existencia del kraken. Según sus mediciones, cerca de la Isla Decepción en la Antártida, se encuentra una perturbación, de 92 yardas —84 metros—, que bien pudiera ser el calamar gigante irrumpiendo en la superficie marítima.

Pero la transgresión del mito hacia la realidad no ha sido exclusiva de los amantes de lo paranormalsino que, también, hay una parte de la comunidad científica, enfocada en estudios sobre el océano, que encuentra fascinante la búsqueda de estas criaturas. Porque el kraken existe, sólo que no devora navíos ni tiene las proporciones descomunales de las que hablan los mitos o, al menos, eso aseguran los científicos.

En 2001, los investigadores españoles del Proyecto Kraken, se lanzaron a la búsqueda de calamares gigantes. Cuando los científicos hablan del kraken, lo asocian con la especie Architeuthis dux, animales de gran inmersión con dimensiones de entre diez y catorce metros, los cuales poseen el ojo más grande de todo el reino animal, de alrededor de 25 centímetros; aunque se especula que existen otras especies que llegan a medir alrededor de veinte metros y con media tonelada de peso. La mayoría de estas especies viven en regiones polares, lo que explicaría la geografía del origen del mito.

De forma reciente, investigadores japoneses lograron captar fotos y videos de moluscos gigantescos, un hito científico que tuvo lugar hasta 2012, casi 800 años después de los primeros rumores de la existencia de estos animales. Los especialistas aseguran que su búsqueda no se ha popularizado debido a que su abundante carne —que sería atractiva para el consumo humano—, resulta tóxica para nosotros; no así para el cachalote, su principal depredador.

Podemos imaginar entonces que, en lo profundo del océano, se desatan cruentas batallas por la supervivencia entre cachalotes y calamares gigantes. Por desgracia, están lejos de todo ojo humano para atestiguarlas, ya que ocurren donde apenas llega la luz del sol. Es ahí donde la naturaleza nos demuestra que hay ocasiones en que la realidad puede llegar a superar a la fantasía.

 

Supuesta imagen del kraken descubierto en Google Earth

 

Calamar gigante en exposición en la Facultad de Ciencias del Mar de la Universidad de Vigo, en España

 

“(…) Tan raramente se observa que, aunque todos a una voz declaren que es la mayor cosa animada del océano, muy pocos de ellos tienen sino vaguísimas ideas respecto a su verdadera naturaleza y forma, a pesar de lo cual creen que proporciona al cachalote su único alimento. Pues aunque otras especies de ballenas encuentran su alimento sobre el agua, y pueden ser vistas por el hombre en el acto de alimentarse, el cachalote obtiene todo su alimento en zonas desconocidas bajo la superficie y sólo por inferencia puede alguien decir en qué consiste exactamente ese alimento. A veces, cuando se le persigue de cerca, vomita lo que se supone que son los brazos desprendidos del pulpo, y algunos de ellos, que así se muestran, exceden los veinte y treinta pies de longitud”.

Moby Dick, Capítulo 59. “El Pulpo” (Herman Melville)

 

***

 

Enlaces de interés:

Libro “Historia Natural de Noruega”, de Erik Pontoppidan (en inglés)

https://archive.org/stream/naturalhistoryNc2Pont#page/210/mode/2up

Georges Méliès. 20,000 Lieux Sous les Mers (fragmento de cortometraje)

Podcast El Aleph – A la búsqueda del Kraken

http://www.ivoox.com/a-busqueda-del-kraken-audios-mp3_rf_1907065_1.html

El Kraken. Todo sobre los calamares gigantes.

https://misterios.co/el-kraken-todo-sobre-los-calamares-gigantes/

Proyecto Kraken. En busca del Calamar Gigante (documental completo)

 

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