Inventos fantásticos: invisibilidad

 

por Diego Hernández

 

Es hora de hablar de uno de los clásicos de la ciencia ficción, me refiero a The Invisible man, novela de 1897 del escritor inglés H. G. Wells. La trama de esta gira alrededor de Griffin, un joven científico que es capaz de crear una fórmula para lograr el sueño de muchos: hacerse invisible a los demás.

 

 

El poder de ser invisible es algo que se ha añorado desde entonces. Y en el mundo de la fantasía se ha logrado en múltiples ocasiones; en Harry Potter tenemos la capa de invisibilidad, y en los comics la mujer invisible, haciendo que el lector se pregunte ¿Será posible hacerse invisible en la realidad?

Existen muchas maneras, más o menos sencillas, de lograr la invisibilidad. Algunas de ellas, usadas por magos, es el uso de arreglos de lentes y espejos. Con estos crean efectos ópticos que dan la sensación de invisibilidad. Para esto se recurre a las leyes de la reflexión y refracción, con las cuales se manipula la luz para lograr el objetivo deseado. Los arreglos de lentes y espejos, sin embargo, tienen la desventaja de ser unidimensionales, es decir, que sólo sirven si se observa en una sola dirección, siendo fácil perder el efecto de invisibilidad.

 

 

Otra forma de lograr la invisibilidad es sumergir un objeto en un medio con el mismo índice de refracción; con esto hacemos que la luz virtualmente no cambie de medio, por lo que no se refracta y no podemos verlo. Ejemplos de esto son meter esferas de hidrogel en agua o vidrio en ciertos tipos de aceite. Esta manera aventaja a la anterior, en que el efecto de invisibilidad continua a pesar de que se mire en distintas direcciones. La desventaja más obvia es que tanto el objeto como el medio deben ser transparentes, lo que le resta un cierto grado de sorpresa al efecto. Esta es la forma en que Griffin logra su invisibilidad.

Los científicos han intentado encontrar otra forma de hacer invisibles las cosas. Una de las tentativas más llamativas es la de los metamateriales. Estos son estructuras creadas de manera artificial a partir de materiales como cobre, plata o silicio (conductores o semiconductores). Teóricamente cuando uno se envuelva en un metamaterial la luz lo rodearía, y no sería iluminado por lo que no podría ser visto, en otras palabras, se haría invisible.

Viendo esto, sólo queda una pregunta más: ¿por qué queremos hacernos invisibles, acaso es tan malo qué los demás nos vean?

 

 

 

Sé el primero en comentar

Dejar una contestacion

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.


*