Los extraterrestres de la infancia

 

por Nessie

 

Nota aclaratoria de inicio: No usaré la palabra “alien”, ya que es una palabra anglosajona que, si bien significa “extraterrestre”, tiene varios significados, entre ellos “extranjero”, por lo cual todos somos aliens en algún lugar. Usaré, entonces, el término “extraterrestre” porque son seres fuera de la tierra. Guiño, guiño. Continuemos.

Fuimos pequeños que no tenían teléfono celular, tablet, Netflix o internet siquiera, nos vimos obligados a entretenernos con la programación de TV abierta (¡Hey! ¡Muchos tampoco teníamos para pagar el cable!). La TV abierta tuvo el bonito detalle de repetirnos las mismas películas cada mes o cada quince días, tal vez para que quedaran bien grabadas en nuestra memoria y la bella infancia fuera marcada por ellas, así como regresarnos al capítulo 1 de Dragon Ball Z cuando la saga de Cell o la de Majin Boo ya estaban por terminar. Entonces, para no aburrirnos, teníamos que recurrir a las llamadas “Casas de vídeo”, como el ya extinto Blockbuster, donde se rentaban y compraban VHS. Mi papá era, es y seguirá siendo un fanático de las pelis que incluyen balas y ciencia ficción, entonces, además de adquirir los títulos Disney que todo adulto debe comprar para sus hijos, compró otros vídeos que también disfruté: “Independence Day” (la de 1996) y “Hombres de Negro”. En una ocasión, rentó “Mars Attacks!”. Puedo decir que la pasé súper.

 

 

 

 

La idea de estas es la misma: seres humanos que derrotan extraterrestres para “salvar el mundo”, mediante el trabajo en equipo, planes “elaborados” y “armas” diseñadas por otras inteligencias extraterrestres. Es que era divertido ver esa triada de películas mencionadas (Hombres de Negro, Mars Attacks!, Independence Day). Salían seres de piel verdosa o gris, con tentáculos, ojos negros y saltones, idiomas que sonaban muy gracioso, algunos tenían escamas, otros los cerebros de fuera, los cuales eran cubiertos únicamente por un frágil domo de cristal, y viajaban en naves que parecían platos (antenas) para cable gigantes; en el caso de HdN, muchos extraterrestres usaban disfraz y convivían a diario con seres humanos, teniendo trabajos normales, desarrollando una vida normal y con posibilidad de ir de vacaciones a su planeta, pero siendo constantemente monitoreados por los seres humanos. Muchas especies, de muchos planetas, de muchos sistemas solares y galaxias ajenas a nosotros. Usaban nombres conocidos, como Andrómeda, Cinturón de Orión, Marte… Aunque hay personajes, como Gokú y Superman, que tienen sus propios planetas, destruidos por otras especies, y que llegan a la tierra porque sus padres decidieron salvarlos. Este tipo de extraterrestres está más humanizado, más no por eso dejan de asustar un poco al momento de demostrar su verdadera fuerza. Digo, por algo Amanda Waller armó el Suicide Squad y Bruce Wayne tenía un plan para derrotar a Superman.

 

 

O sea, y resumiendo todo el rollo que ya di: en esas películas, la raza humana tenía control absoluto de los factores y, obviamente, todas las de ganar. Pero, si llevamos esto a un escenario real ¿El ser humano tendría oportunidad contra una raza extraterrestre? Lo extraño de Hollywood es que todas estas especies extraterrestres sólo atacan ciudades gringas, como Manhattan, New York, Los Ángeles y Washington, como si esas ciudades fueran todo el mundo. Lejos de causar molestia, es un tanto gracioso.

Lo divertido de Hollywood es que hacen pensar que con armas simples como bombas, metralletas y aviones de la gloriosa, magnánima y todopoderosa Fuerza Armada de los Estados Unidos se puede derrotar a un extraterrestre. Y lo jodido, en consecuencia, es que hacen parecer este tema como un chiste, desacreditando ante muchas personas la existencia fuera de este planeta. Hay días en que despierto a mitad de la noche, veo el techo y me pregunto “¿Por qué Shinji no monta de una vez el Eva?”. Ah no, eso no. Me pregunto “¿Qué habrá en el Área 51? ¿Qué misterios hay allá afuera, en la infinidad del espacio?”.

Para concluir, diré que la raza humana le teme a aquello que no conoce. Porque, para ser sinceros, de haber seres viviendo en otros planetas a miles y millones de años luz (y sí los hay), con tecnología mucho más avanzada que la nuestra y con ganas de destruir la tierra, créanme, ya lo hubieran hecho.

 

 

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