Sed

 

    por Lucía Pradillos

 

El guerrero lanzó el yelmo al suelo rebotando contra la pared. Bebió ávidamente tratando de aplacar su sed. El cáliz se llenaba automáticamente. Tan automáticamente que el recipiente jamás se vaciaba. Desesperado engulló el líquido. Tosió con fuerza. El cuerpo invisible que le agarraba por la garganta se materializó. Siguió presionando sin vacilación antes de que llegase el resto del equipo. Sonrió tras el antifaz al ver que el guerrero miraba a los ojos de la muerte.

 

 

 

 

 

Lucía Pradillos Luque

Ciudad: Madrid

País de origen: España

Ocupación: estudiante

Intereses: cine, literatura, arte, música

Correo: unapoetisaenmadrid@gmail.com

 

 

 

Sé el primero en comentar

Dejar una contestacion

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.


*