El Monstruo de la Laguna Verde

 

por Tomás Pacheco Estrada

 

Era un día hermoso, cuando el científico Antonio de Nigris examinaba los reactores nucleares, de pronto hubo un terremoto que provocó una fisura en la Central Nuclear, escapando material radioactivo. De Nigris fue alcanzando por la nube verdosa. A nivel nacional sonaron las alarmas de la Planta Nuclear de Laguna Verde, el personal se puso los trajes protectores y metieron en una bolsa al científico para trasladarlo a un hospital. La ambulancia recorría el verde paisaje, los arboles eran mudos testigos del viaje del irradiado. Antonio recobró la conciencia y se levantó pero estaba atrapado en la bolsa, desesperado abrió sus ojos y empezó a quejarse. Los paramédicos lo sujetaron pero al hacerlo se desvanecieron muertos, el chofer también falleció y eso provocó que la ambulancia se volcara. El cuerpo del científico empezaba a emitir un brillo verdoso, su cuerpo se transformaba en una masa de uranio. Deshizo la envoltura que lo cubría y salió del vehículo volcado, caminaba y a su paso irradiaba un brillo verdoso fulgurante, los arboles se secaban, empezó a gruñir. Furioso bramaba, lentamente comenzaba a crecer hasta volverse una criatura gigantesca.

El verde es vida pero el de él, era un verde de muerte. El Monstruo de la Laguna Verde avanzaba sembrando el caos, el fulgor emitía radioactividad, acercarse a ese ser era la muerte segura por contaminación de energía nuclear. La bestia de brillo intenso llegaba a la Ciudad de México, la gente corría asustada pero a los pocos metros de huir, caía muerta, el ser de muchos niveles de Roentgen asió el monumento del Ángel de la Independencia y al tocarla con sus manos la derretía. Llegó el ejército mexicano pero el Monstruo de la Laguna Verde arrojaba masa fulgurante y los tanques se derretían como el helado puesto al sol. Los aviones lanzaron los misiles pero la criatura arrojaba rayos haciéndolos explotar. La criatura aplastó el monumento de la Diana Cazadora, destrozaba el monumento a la Revolución haciéndolo añicos.

Cuando los superhéroes mexicanos hicieron acto de presencia, al ver la magnitud del problema y que sus vidas corrían peligro, el Capitán México decidió que atacarían los más fuertes. A lo lejos se veía la amenaza de otro enemigo, resultó ser un robot gigantesco, el terrible Avatrón. Aquella titánica maquina asesina lucía imponente. Al descubrirlo el Monstruo de la Laguna Verde bramó furioso y lo atacó. La aleación de ese metal era tan resistente que no se derritió al ser tocado por los brazos de la criatura radiactiva. El ser metálico se lo quitó y empezó a golpearlo con furia que el monstruo cayó de espaldas sobre unos edificios derrumbándolos y colapsándose sobre la criatura radioactiva, ésta emergía de los escombros pero otros puñetazos demoledores de Avatrón lo devolvían al suelo, el robot titánico dominaba la situación. El ser de uranio fue derrotado, al quedar inconsciente, la máquina asesina de su espalda sacó la enorme espada, levantándola para partir a la bestia de fulgor verdoso. Pero el Monstruo de la Laguna Verde empezó a disminuir de tamaño y a volver a su apariencia humana. El dios Quetzalcóatl y Jarocho se acercaron para pelear contra el robot gigante pero para su sorpresa Avatrón guardaba su espada y se retiraba de la Ciudad de México y era por la razón que absorbió mucha energía nuclear de su adversario y estaba sobrecargado, iría a la Central Nuclear de Laguna Verde a dejar la energía en un contenedor, ya que corría el riesgo de explotar en mil pedazos y crear un invierno nuclear.

Los superhéroes mexicanos lo comprendieron y lo vieron retirarse, sabían que esa maquina asesina regresaría en otro momento y ahora sí se daría la épica batalla. Quetzalcóatl descendió del cielo para acercarse a Antonio de Nigris para darle ayuda y ofrecerle un tratamiento que lo curara. Jarocho lo acompañaría y los dos se fueron volando. Avatrón caminaba rumbo a un volcán para sumergirse en el cráter y reparar los daños sufridos durante la batalla contra el Monstruo de la Laguna Verde.

 

 

 

Soy Tomás Pacheco Estrada

Ciudad: Córdoba, Veracruz, México

Ocupación: escritor y cineasta amateur. intereses: escribir ciencia ficción, terror y fantasía, ver películas de ciencia ficción, terror y fantasía y soñar con hacer muchas de ellas.

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