Terror de los 80’s: la dosis justa de miedo

 

por Vincent Vionnet

 

Hablar de la historia del cine de terror es hablar de diferentes monstruos y tendencias. Pensemos en él como un sándwich: la primera rebanada de pan son los clásicos monstruos del cine, Drácula, el monstruo de Frakenstein, La Momia, El Hombre Lobo; sí, son seres deformes y de apariencia extraña, pero su verdadero terror radicaba en que proyectaban las bajas pasiones y los deseos más oscuros de la mente humana. La otra rebanada está conformada por los monstruos y producciones del milenio: Jigsaw, de Saw, los espíritus chocarreros de Actividad Paranormal y El Aro; criaturas que juegan con su víctima para finalmente hacerlos presa de sus horrores.

Pero aún falta el relleno del sándwich, ese condimento que le da sazón, ahí están los seres terroríficos de los ochentas, asesinos seriales con forma humana, pero con un único propósito: matar, o de forma más específica matar por venganza. Cierto que estas películas no han envejecido bien, y si son vistas en la actualidad no generarán tanto suspenso en comparación con producciones modernas, pero las películas de terror de los ochenta y noventa forjaron las reglas para personajes y situaciones de terror de los años por venir y abrieron el camino para el terror que se disfruta hoy en día. A continuación comentaré  sobre algunos de los clásicos ochenteros que redefinieron aquello a lo que debemos temer.

 

 

Halloween (1978)

John Carpenter pasará a la historia por darnos al primer asesino del tipo slasher que se hizo popular: el temible Michael Myers, quien a la edad de 6 años mata a cuchilladas a casi toda su familia tras lo cual es enviado a un hospital psiquiátrico por años, hasta que escapa y va en busca de su único pariente que logró escapar: su hermana menor Laurie Myers/Strode. Halloween es una película que nos presenta el peor temor que en ese entonces se podía imaginar: un asesino con quien no se puede razonar, en la película poco se habla o se muestra sobre lo que pasa por la cabeza de Michael Myers, pero como público sabemos muy bien una cosa, el asesino de máscara blanca no se detendrá ante nada con tal de acabar lo que empezó hace años. Ciertamente Myers no fue el primer homicida con un cuchillo, pero fue el primero en mostrar una obsesión enfermiza, el primero en acechar de manera precisa y tenaz, y el primero en parecer virtualmente invencible al ser resistente a casi cualquier ataque. No obstante, la joya de la corona es ver a la primera heroína del cine de terror Laurie Myers/Strode con la gran actuación de Jamie Lee Curtis quien con su propio ingenio, fuerza e inteligencia debe sobrevivir y vencer, al menos de forma temporal, a su psicótico hermano.

 

 

 

Viernes 13 (1980)

Aquí tenemos otro clásico slasher que redefinió las reglas de terror del séptimo arte ¿cómo? creando la tendencia de que las presas más fáciles para un asesino son los adolescentes o los universitarios. La historia nace a partir de un grupo de jóvenes que son ‘consejeros’ o monitores en un campamento en el Lago Cristal, todo marcha con normalidad hasta que un niño llamado Jason Voorhees se ahoga en el lago debido a que los monitores a cargo de cuidarlo se encontraban distraídos por estar intimando, tiempo después la madre del niño decide vengarse de los jóvenes arremetiendo contra el staff del campamento para que las instalaciones jamás vuelvan a ser las mismas; pues no olvidemos que Jason sale hasta la segunda parte de esta franquicia, para hacer lo que más le gusta y es hasta el tercer filme que aparece con su famosa máscara de hockey. La película se vuelve un clásico al fomentar dos cosas innovadoras: la primera es el uso del aislamiento al poner a las víctimas en un entorno donde deberán defenderse como puedan y sin contar con alguna caballería que llegue a rescatarlos, la segunda es el uso de los estereotipos de la juventud y el reto de cómo cada persona se enfrenta al asesino de acuerdo a sus conocimientos y habilidades; además Viernes 13 impuso un nuevo límite en lo sangrientos y lo explícitamente gráficos que pueden llegar a mostrarse los asesinatos en pantalla.

 

 

 

Pesadilla en la calle del Infierno (1984)

Si hablamos de cine de terror y personajes populares sólo hay un hombre al que darle las gracias: Wes Craven; proclamado el amo del terror cinematográfico, Craven le ofreció al mundo muchas de las mejores historias de espanto que se han conocido en los últimos años, de todas sus creaciones, la más importante sin duda alguna es Freddy Krueger. El personaje es ampliamente conocido: un psicópata desfigurado que mata a los niños y jóvenes de la calle Elm a quienes primero aterroriza mientras duermen, para después hacerles daño y matarlos con su guante de cuchillas afiladas que asemejan una garra. La creación de este personaje vino a revitalizar a los asesinos seriales en pantalla poniendo a las víctimas contra la espada y la pared al atacarlos en todos los frentes posibles: al dormir, al estar despierto, y al perder poco a poco la cordura mental. Krueguer es un asesino imparable, con una mente maquiavélica y un comportamiento cínico que lo convirtió en uno de los mayores antagonistas de la historia del cine.

 

 

 

El proyecto de la bruja de Blair (1999)

Ok, lo admitimos, poner esta película es trampa, pero ¿cómo no hacerlo? Su estilo es como de los ochentas, su historia es como de los ochenta, sus actuaciones son como de los ochenta, y la película en general transmite la sensación de terror de los 80’s, así que tiene un lugar aquí. La historia empieza cuando tres estudiantes de cine se internan en un profundo y misterioso bosque en Maryland, Estados Unidos, para filmar un documental sobre una leyenda local conocida como ‘La bruja de Blair’. A medida que los jóvenes se pierden dentro del bosque tienen lugar misteriosos sucesos relacionados con la leyenda, hasta que los estudiantes desaparecen uno por uno y no vuelven a ser encontrados jamás. Un año más tarde sus grabaciones son descubiertas y esa es la película que el espectador verá. Como las demás películas de esta lista La Bruja de Blair tiene aportaciones valiosas al cine macabro: la primera es que prácticamente inauguró la era del ‘metraje recuperado’, películas basadas en poca producción y apariencia de video casero, la segunda es que trajo de vuelta el terror psicológico de los ochenta: temerle aquello a lo que no podemos ver pero sabemos que está ahí, esperando.

 

 

 

Como dije antes: es posible que estas películas no envejecieran bien, pero aun hoy en día son capaces de sacar a relucir nuestros temores y de acelerarnos el corazón. Esperamos que en este viernes trece puedas disfrutar estas cintas y te des una dosis justa de terror y sustos de brinco en compañía de amigos o de alguien especial.

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