El alma del vampiro, el niño perdido entre los niños perdidos

 

por Blanca Jazmín Vega Juárez “Fantasma”

 

La sangre llama a la sangre

y las maldiciones y las bendiciones

siempre acaban encontrando

aquellos para las que han sido creadas.

 

En 1897, Abraham Stoker publicó una novela que , si  bien al principio no fue muy exitosa, con el tiempo, al igual que los vampiros, cobró fuerza y se erigió como un antecedente obligatorio de  los no-muertos, al darle muchas de las características que otros autores mantuvieron en el devenir de los años: el rostro pálido, la necesidad de sangre, el tener que dormir en un ataúd o en la tierra de donde son originarios, el temor a los símbolos religiosos y a la luz del sol —que puede acabar con ellos al igual que una estaca en el corazón—; son entre otras, las principales características de un ser que habita en los terrores nocturnos de las personas: el Vampiro.

(…) los mitos se equivocan, y es precisamente que los mitos se equivocan lo que hace que estas criaturas resulten todavía más peligrosas. Los vampiros no son no-muertos. Nunca han muerto. Algunos de ellos nunca mueren, o tardan centenares y más centenares de años en morir. Son una raza separada…, o varias razas. Están los que chupan sangre, almas, o el dolor de los demás. Algunos de ellos pueden caminar entre nosotros  y moverse con toda libertad bajo la luz del sol.

Señala uno de los personajes de la novela Lost Souls?, “El alma del vampiro” del año 1992, de la escritora estadounidense Poppy Z. Brite, quien a pesar de mantener muchos de los elementos clásicos que conforman al arquetípico monstruo, también le brindó otras características; logrando crear unos personajes en verdad memorables.

Lo que ocurre entre los muertos es algo que sólo les concierne a los muertos

Nada, es un adolescente que decide huir de su hogar al darse cuenta de que nunca perteneció a ese sitio, lo cual confirmó al descubrir que era adoptado. Con sólo una mochila, su libro de poemas de Dylan Thomas, su walkman y varias cintas, Nada está decidió a encontrar a quienes considera su verdadera familia: unos músicos desconocidos, Steve y Fantasma, cuya música parece llamarlo al lugar de donde es originario del dueto, Missing Mile —cuyo nombre en sí, ya es una promesa de que las cosas serán distintas—.

En el camino,  Nada se dará cuenta que los vampiros sí existen y que comparte con ellos un lazo imposible de deshacer, además de que no son como suelen presentarlos en las películas y libros, siendo mucho más salvajes y peligrosos, una raza que agoniza, pero que aun así puede ocasionar bastantes estragos, pues hay algunos que viven de las almas, el dolor o incluso de la belleza de las personas.

Al lado de Christian, Molochai, Twig y Zillah, Nada hallará a su verdadera familia, incluso aunque el precio sea demasiado alto, convirtiéndose así en el niño perdido entre los niños perdidos; un ser sin remordimientos y sediento de sangre; a pesar de las advertencias del rudo y leal Steve, y de la magia de Fantasma. Porque es muy tarde y Nada por fin sabe a donde pertenece.

La muerte es todo lo que dura para siempre. La muerte es la belleza eterna.

 

 

Poppy Z Brite, autora de El alma del vampiro, nació en Nueva Orleans. Con tan sólo 18 años vendió su primera historia; tras lo cual fue bien acogida en el mundo de la literatura, gracias a su estilo, el cual fue calificado como vanguardista dentro del género de terror.

Ganó el Premio Icarus a la Autora Revelación, además de estar varias veces nominada a los Premios Bram Stoker  y World Fantasy Award.

 

 

Entre algunas de sus novelas se encuentran:

-El alma del vampiro (Lost Souls, 1992).

-La llamada de la sangre (Drawing blood, 1993).

-El arte más íntimo (Exquisite Corpse, 1996).

Además de algunos relatos cortos:

-Wormwood (1993).

-Are you Loathsome tonight? (1998).

-Wrong things (2001).

-The devil you know (2003).

 

 

 

Pero a esas alturas Laine ya tendría que haber descubierto la triste verdad de que cuando tienes demasiada fe en alguien o en algo, sea quien sea y sea lo que sea, acabará dejándote seco hasta la médula, y en ese aspecto se puede decir que el mundo es un vampiro.

 

 

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