Sangre de condenado

 

por Marcia Morales Montesinos

 

Corrían los años de 1580. Andrei era un vampiro del viejo continente, cansado del mismo tipo sanguíneo, decidió ir al nuevo mundo en busca de exóticas y nuevas variedades de sangre.

Su primera parada fue la Ciudad de los Reyes: Lima. El primer mes la pasó espléndido, cada noche experimentó un nuevo éxtasis. Andrei, muy alegre, no paraba de repetirse: El venir a estas tierras ha sido la mejor idea que se me ha ocurrido en los últimos 200 años.

Al segundo mes, ya había probado toda la variedad posible existente en Lima, así que dispuso que era el momento de trasladarse a otra ciudad. Había escuchado de una tierra peculiar llamada Jauja y para allá determinó ir.

La noche de su llegada, ansioso por degustar una nueva sensación, quiso salir a explorar la zona en busca de una sabrosa víctima. Mi presa será el hombre más extraño que encuentre vagando esta noche, así me aseguraré de succionar un sabor excepcional.

Antes de salir en su búsqueda, el dueño de la posada le advirtió:

—No le recomiendo salir de noche, ahí afuera, cuando cae la oscuridad, rondan seres que no son de este mundo, y que le pueden hacer mucho daño.

Pero a Andrei no le importaban esas cosas, que ser más sobrenatural que él podía existir, era él quien dañaba no el dañado. Así que para afuera se fue. En medio de una calle semioscura se encontró con un extraño hombre cobrizo sentado sobre una roca quien respiraba con dificultad. Este es el espécimen que ando buscando, se dijo Andrei.

Se abalanzó sobre él y buscó su cuello para poder sorber el fluido vital, pero en lugar de ello sólo succionó un singular líquido apestoso y putrefacto, lo que lo llevó a la muerte —si cabe el término— ya que Andrei era un no-muerto, un vampiro que estaba obligado a beber la sangre de seres vivos, más si un día bebía la sangre de un ser muerto, sería el fin de su «vida» vampírica.

Para mala suerte de Andrei se había topado con el temible manchachiku, más conocido como el condenado.

 

 

 

 

Marcia Morales Montesinos (Lima, 1984). Bióloga y Literata. Directora de la revista literaria de terror «Nictofilia». Directora editorial en Editorial Cthulhu. Finalista en el I Concurso de microrrelatos steampunk y otros retrofuturismos (2015). Mención especial en el I Concurso de minicuentos «Mi anaquel» Me da miedo… Ha publicado el libro «Noctem aeternus. Inconclusiones vertidas en noches de insomnio» (2015). Ha compilado las antologías temáticas: «Horror bizarro: antología de literatura grotesca» (2017) y «Cuentos ocultistas» (2016). Tiene relatos publicados en las antologías: «Tenebra: muestra de cuentos peruanos de terror» (2017), «Eridiano peruano 2» (2016), «Cuentos oscuros» (2015), «No voy a poder dormir esta noche» (2015), «Noviembre oscuro: homenaje a Poe» (2015), «Queridos fantasmas» (2015), «Inspiraciones nocturnas II» (2015), «Microfantasías» (2015), «Microterrores» (2015) y «Antología en homenaje a Gustavo Adolfo Bécquer» (2015). Ha publicado en las revistas: «miNatura», «Relatos increíbles», «Nictofilia», «Cruz Diablo», «Letras y demonios», «The Wax» y «La voz de la H».

 

 

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