Diario de una infección

 

por Ricardo Cabezas

 

Septiembre 16

Me duelen los dientes. Han dolido toda la semana, tal vez desde el miércoles pasado, cuando regresaba de un paseo por unas cuevas abandonadas. ¨Tienes que probar la espeleología”, me había dicho Juliana, mi novia. No debí haberle hecho caso, pues soy un poco claustrofóbico. Pero igual descendimos a las cuevas recorriendo unos cientos de metros entre la humedad de las estalactitas y encontrando de vez en cuando algunas salamandras albinas y uno que otro murciélago.  El aire era pesado y nauseabundo, tanto que no pude evitar chocar contra una pared y caer sobre un montón de guano que había en el camino. Fue asqueroso, pues  me manchó la boca y las manos.  Salimos de forma rápida de la cueva y sentí  deseos de estrangular a Juliana por haberme llevado a tan insípida aventura.  Vomité largamente camino a casa.

Creo que ya no quiero verla más.

 

Septiembre 17

Siento  un crecimiento anormal en los caninos superiores. Creo que se hacen más agudos y  chocan constantemente contra mis labios y mi lengua, es insoportable. No puedo masticar la comida.

Mañana iré al dentista.

 

Septiembre 18

El dentista quedó desagradablemente sorprendido con mis caninos; examinó la radiografía haciendo una mueca que acentuaba sus facciones de simio y luego movió la cabeza desconcertado. ¨Le aconsejo extraer esos caninos antes de que terminen de arruinar sus premolares¨ dijo tajante. Asentí sin mucha convicción. ¨Ya veremos en la próxima cita¨, le respondí…

Juliana estuvo media hora tocando en mi puerta, pero no le abrí. No la extraño. No la reconozco.

 

Septiembre 19

Sueño que estoy en un campo de batalla, mordisqueando cuerpos, succionando la sangre de las heridas…  Despierto sonriente, sin ganas de trabajar. Duermo todo el día.  Mis dientes están rojos de sangre, pero no tengo heridas en la boca.

 

Septiembre 22

Sudor frío durante toda la noche que me impidió dormir.  En la mañana me tomé la temperatura … 28 grados… una hora más tarde 26, 23. No siento tampoco mi pulso. No siento necesidad de respirar.

La inercia, el tedio  me disuaden de llamar al médico, o pedir ayuda…

Debo aceptar mi infección.

Disfrutarla.

 

Septiembre 20

Otro sueño descabellado.

En la cueva de mi accidente, pequeñas creaturas voladoras  perseguían a un grupo de  adolescentes borrachos. Luego de acorralarlos las creaturas los asesinaban con sus afilados colmillos. Era obsceno y conmovedor, ver esa carne joven ser destruida con tanta facilidad. Desperté con hambre, pero el café y el pan que normalmente desayuno me parecieron insípidos. Quiero carne… cruda…

 

Septiembre 23

Un charco de sangre, cubría el piso de mi habitación cuando desperté; diversas manchas esparcidas  que llegaban hasta la sala donde encontré  el cadáver de un perro degollado. Lo reconocí inmediatamente como el Husky de doña Antonia la vecina de al lado. Me asustó bastante, pero mi primer impulso es correr de vuelta a mi habitación y lamer la sangre del animal con increíble placer. Nunca en la vida había probado algo tan delicioso.

 

Septiembre 24

No salgo en todo el día de la casa. No podría hacerlo ahora, ya que el menor rayo de luz quema mi piel como si fuera ácido.  Transformación, mutación, descomposición…. Un pelo de animal salvaje comienza a crecer por todo mi cuerpo. Soy un oso de felpa con antojos de sanguijuela.

En la noche, me alimento de la carne del perro, que he puesto en el congelador. Escucho el llanto de  Doña Antonia y sus hijos a través de la pared.  ¿De qué sirve amar a un animal, o a cualquier ser vivo?

Todo lo vivo llora. Todo lo vivo es sangre.

 

Septiembre 25

Juliana insiste en verme, está desesperada pero igual la mando a la mierda. Dice que mis padres y mis amigos me extrañan. Yo no.  No quiero ni necesito  a nadie ahora.

 

 Septiembre 27

No me sorprendió encontrar el cadáver de un niño pequeño, debajo de la cama. De hecho me sentí afortunado de disponer de tanta comida nutritiva y saludable, para unos cuantos días. Llamaron del trabajo para despedirme, lo cual no me importó en lo absoluto, pues ¿Acaso un monstruo subterráneo necesita dinero?

 

Septiembre 28

Por supuesto que están  buscando al niño. No lo pueden olvidarlo simplemente, necesitan recuperar a la ovejita perdida… Esteban Mayorga se llamaba, 11 años, jugador de futbol y buen estudiante. Pobre Esteban.

Ahora es sólo un montoncito de huesos roídos en una bolsa de basura.

 

Octubre 1

En la mañana descubro otra transformación en mi cuerpo. Una más… quizás la última; una membrana translucida, y elástica surge desde el borde de mi axila hasta la  parte muñeca, formando una especie de aleta distendida. También encuentro otros cadáveres esparcidos en la sala, una docena, hombres y mujeres adultos. ¿Cuánto necesito comer? ¿Almaceno la  energía de estos cuerpos para el futuro?

Mi infección es glotona e insaciable.

 

Octubre 3

La membrana se extiende ahora hasta el tobillo y crece  horizontalmente. Alas. Ahora puedo trepar facilidad por las paredes, sujetándome a las pequeñas irregularidades que sobresalen. En la televisión continúan las noticias sobre niños y perros desaparecidos.  Hablan de limpieza social y escuadrones de la muerte. Las autoridades son incompetentes (¡Cuando no!) y siguen pistas falsas, de cultos satánicos y absurdos sicópatas.  Mi casa por su parte, apesta a compuestos clorados que utilizo para limpiar lo mejor que puedo los restos en descomposición de los cadáveres. Los vecinos se quejan del olor pero no les contesto.  Golpean las puertas y me insultan.

Supongo que pronto llamarán a la policía.

 

Octubre 7

Intentaron entrar con sus máscaras y escopetas. Gritaron su ultimátum y derribaron la puerta. Dispararon  gases lacrimógenos y alumbraron con sus linternas  los huesos y mandíbulas putrefactas. Intentaron detenerme pero fui mucho más rápido que ellos y sus armas. En cuestión de segundos los descuarticé, bebí su sangre y sus entrañas.  Los que se quedaron en la entrada, corrieron horrorizados, gritando plegarias al Dios de los Cobardes, suplicando misericordia… Es posible que intenten entrar en otra ocasión con nuevas armas y trucos.  Los espero. Mi poder crece sin límites ahora.

 

Octubre 11

Han evacuado toda la cuadra. Aquí y allá veo helicópteros sobrevolando en las cercanías. Escuadrones antimotines rodean los extremos de las calles y desde las ventanas aledañas puedo ver a numerosos francotiradores apostados.   En las noticias veo los rostros de mis padres y de Juliana llorando. ¨Era un muchacho bueno, siempre nos ayudaba¨ dicen.  El gobierno ha pedido asistencia internacional para intentar neutralizarme… Supongo que debe haber interés por parte de las compañías farmacéuticas y de los contratistas militares para analizar mis ¨facultades sobrenaturales.¨

Tendrán que pedirle ayuda a Van Helsing o  Blade…

 

 Octubre 19

No han tomado ninguna decisión aún. Esperan. Buscan negociar un pacto. Quieren mi esencia.  Añoran mi infección.

No me preocupan. Dudo que me puedan derribar con sus armas.

Quiero partir. Debo partir.  Buscar una cueva, alejada de  las ciudades y de los gobiernos. Quizás en Siberia o Groenlandia.

Mi trabajo es dormir. Dormir por siglos.

Salgo a la calle. La brisa nocturna es deliciosa.

Ellos me apuntan con sus armas, mientras los periodistas y los curiosos gritan excitados.  Mis alas se extienden y le sonrío a las cámaras. Los flashes no me incomodan.

Vuelo hacia el Noreste…

 

 

 

Ricardo Cabezas, Bogotá Colombia. Biólogo de profesión, anteriormente he publicado relatos de Ciencia Ficción en las revistas Cosmocapsula (https://cosmocapsula.wordpress.com/2013/12/05/bo-dell-air-por-ricardo-cabezas/), Phoenix, Ficciorama, Minatura y Revista Fantastique.

 

Sé el primero en comentar

Dejar una contestacion

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.


*