Reflejo

 

por Alfredo Olmos

 

A esa hora, el autobús ya se encontraba por completo vacío, ya no había muchos pasajeros a los cuales asaltar.

Elisa se había puesto para la ocasión un vestido rojo, que resaltaba su cabello rubio natural y su joven figura, con ello podía coquetear con los transeúntes para distraerlos y asaltarlos fácilmente.

Sin embargo, la noche había caído, Elisa ya había notado a un hombre sentado al fondo del autobús, a este se le veía adinerado, pero un tanto torpe. De unos 40 años, baja estatura y delgado. Desafortunadamente el vidrio del autobús, se encontraba sucio y no podía ver su reflejo.

Elisa volteaba a momentos, y miraba un tanto cabizbajo a aquel hombre, pero el reloj de pulsera que asomaba en su manga valía la pena el intento. Observó que el autobús, se aproximaba a sus últimas paradas, sería sencillo ir a su lugar, charlar unas palabras, robarle el reloj y de ser posible la cartera; y bajar rápidamente en la siguiente estación.

Elisa procedió a ejecutar su plan, se levantó de su lugar de un modo coqueto, como si fuese atraída por él. Mientras avanzaba puso en su rostro su mejor sonrisa, mientras por su reflejo en el vidrio se acariciaba el cabello. Sin embargo no podía ver reflejada la expresión del pasajero. Cuando quedó a unos metros de aquel hombre. Procedió a decirle “hola” y se sentó a su lado.

Aquel individuo se giró hacia la mujer que se acababa de sentar junto a él.

—Hace tiempo que no he tenido una pareja tan atractiva, quizá pudieras ser tú la mujer indicada.

Elisa sonrió ante estas palabras, él la miró un poco; sacó sus colmillos y procedió a clavarlos en su garganta.

 

 

Nombre: Alfredo Olmos Hernández

Ciudad: Pachuca

País de origen: México

Ocupación: Ing. Civil

Intereses: literatura, cine, ajedrez.

Sé el primero en comentar

Dejar una contestacion

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.


*