Carne mágica

 

por Diego Hernández

 

—Si yo fuera tú, me comería eso muy rápido. Verás, eso es carne mágica—. Le dijo a su sobrino.

— ¿Carne mágica, tío? — la voz de su sobrino parecía de veras muy interesada.

—¡Oh sí! Carne mágica. Si comes la suficiente obtendrás súper poderes —dijo, confianzudo.

Su sobrino tomó el tenedor y empezó a comer.

—Oye tío, ¿cuándo habré comido lo suficiente? —preguntó su sobrino.

—Pronto, cuando yo lo diga —dijo, entretenido leyendo el envase.

Era un envase común de carne. En la etiqueta, en letras chiquitas, leyó “carne humana”. Extrañado, fue donde estaba su hermana.

—¿Dónde compraste la comida? —le preguntó intrigado.

—¡Ah!, eso. La compré en el nuevo supermercado. La traen de un planeta lejano, donde al parecer hay exceso de esa carne. Es muy barata, y los científicos dicen que es comestible, y muy nutritiva.

El reptiliano se quedó mirando el envase. Luego regresó con su sobrino. Este jugaba con su cola.

“Bueno” pensó “los científicos saben lo que dicen, quien soy yo para contradecirlos.”

 

 

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