El horror en el bosque

 

por Raziel Simons Young “El Nigromante”

 

La tarde del viernes, Nastunye nuevamente había sido reprendida por su Madre, al menor error en el quehacer de la casa o alguna falta en su comportamiento, era motivo de un castigo excesivo; la realidad era otra, la culpaba de que su Padre las abandonara, ya que esperaban a un hijo varón, y tras varios embarazos fallidos, la ilusión se rompió por el nacimiento de una niña. Tras haber sido regañada y golpeada, subió a su cuarto, y se quedó dormida, en sueños un resplandor que en el fondo escondía una silueta humanoide la despertó, era de madrugada y decidió salir al bosque, su Madre tenía el sueño muy pesado, así que no notaría su salida. Prípiat a esas horas era hermoso, con mucha calma y pasividad, Nastunye caminó un tramo hasta llegar a su roble favorito, después de llorar y maldecir su suerte, escuchó un fuerte estruendo, la tierra debajo de sus pies tembló como si fuera a abrirse, una luz cegadora cubrió todo el lugar, y una bola de fuego la impactó; el reactor nuclear de Chernóbil había estallado,  para una niña de su edad, la muerte le alcanzaría en pocos segundos, pero el universo esconde muchos secretos, y puertas que no deben ser abiertas, de repente lo están. Un ente se acerco a la niña agonizante, frente a ella empezó a emitir sonidos, si se trataba de una manera de comunicarse, sólo Dios lo sabe, el cuerpo de Nastunye estaba en un punto critico, ella no sabía si su condición era la causante de que no le encontrara forma al ser que se dirigía a ella, y tomando fuerzas en su interior, dijo “sí”.

Con el paso de los días toda la gente fue evacuada, la radiación emitida por el reactor era el motivo, la ciudad quedó abandonada. En los siguientes 3 años nadie supo del paradero de Nastunye, su Madre entró en depresión al no saber nada de ella, al final era su única compañía, y aunado a la leucemia que desarrolló, falleció arrepentida de lo mal que la trató. El ser humano tiende a ir en contra de las reglas, sobre todo cuando le prohíben algo, Prípiat se convirtió en una mina de oro para los comerciantes del mercado negro, o para coleccionistas excéntricos, a pesar de que se había dado la alerta de no entrar a la ciudad abandonada, muchas personas iban con el fin de buscar objetos de valor o que despertaran su curiosidad; otros iban a cazar, muchos animales salvajes ahora vagaban por las calles desoladas. La gran mayoría de los que podían acceder, hablaban sobre una sombra que deambulaba por las casas y edificios, pero nunca se revelaba qué era aquello que se movía.

Un día dos jóvenes estaban cazando, uno de ellos logró dispararle a un venado, la distancia para llegar a su presa era considerable, cuando estuvieron a escasos metros, observaron a una niña vistiendo una túnica, ella puso sus manos sobre el venado, y emitiendo una luz y un sonido similar a un zumbido, sanó sus heridas, e instantáneamente el animal se levantó para salir corriendo, los muchachos increparon a la niña, pero esta desapareció frente a sus ojos, la confusión y consternación los inundó, decidieron que lo mejor era dar vuelta y salir de ahí lo más pronto posible, al girar, se quedaron inmóviles, la niña estaba cara a cara con ellos, su rostro estaba parcialmente descarnado, tenía quemaduras en brazos y piernas, algunos de sus huesos podían verse, produjo un alarido, abrió la boca, y uno de los jóvenes fue consumido por un calor impresionante, empezó a derretirse, hasta quedar su esqueleto únicamente, todos los tejidos que se desprendieron de él, pasaron a formar parte de la niña, el otro joven preso del pánico, corrió como pudo y llegó con los suyos por completo enloquecido.

Ese hecho sumado a otras desapariciones fue el detonante, para que una muchedumbre embravecida entrara al bosque a encontrar y dar fin al “ser” que había causado la locura de un joven y darle muerte a otro. Conforme avanzaban el cielo se cubrió de nubes negras, la lluvia no tardó en caer;  los árboles, los arbustos, las rocas, escondían extrañas criaturas, alguien observó un jabalí con dos cabezas, otro vio un ciervo sin ojos, y con una cornamenta exageradamente grande, todas esas blasfemias hicieron que perdieran por un momento su objetivo, pero la niña los estaba acechando, se empezaron a escuchar gritos de terror y dolor por todas partes, un grupo de hombres permaneció quieto, esperando que su depredador llegara por ellos, y así fue. Entre esos hombres, me encontraba firme a pesar de mis 14 años de edad; asistí a la primaria con Nastunye, ella me compartía la tristeza que sentía y las ansias que tenía de escaparse de su hogar, cuando todos la vimos, sentimos tristeza, miedo y terror de ver en lo que se había convertido, corrió hacia nosotros con una velocidad brutal, y con el dolor de mi corazón le disparamos hasta vaciar nuestras armas, logramos derribarla, caminamos con lentitud hacia ella, y al verla notamos que tenía algunas quemaduras leves, en sus manos y pies, su rostro estaba como la última vez que hablé con ella, como una porcelana, de repente una grieta atravesó su cuerpo, una luz comenzó a salir, un destello que nos dejó ciegos por unos instantes, cuando recobramos la vista, observamos que ese fulgor salió disparado hacia el cielo.

He sacado mis propias conclusiones de todo lo que ha sucedido, algo que escapa a mi comprensión y es una bendición que así sea, utilizó el organismo de Nastunye para desarrollarse, ahora debe estar en algún lugar del vasto cosmos planeando su regreso, espero en Dios que cuando eso suceda ya esté muerto, porque no podría soportar un segundo enfrentamiento con él.

 

 

Mi nombre es Geovanni Ramos Velasco, nací en la ciudad de San Cristóbal de Las Casas, Chiapas, México, el día 27 de Junio de 1985, estudié la carrera de Químico Fármaco- biólogo, escribo artículos científicos, e historias cortas de horror cósmico, mi autor favorito es H.P. Lovecraft, me gusta mucho el atletismo de fondo, he corrido por las calles de San Cristóbal durante 28 años.

 

 

 

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