Ofrecimiento

 

 por Mario López Araiza Valencia

 

El joven se encontraba de rodillas frente al Libro del Destino. Los Nueve Señores de la Noche se erguían ante él formando una media luna, transmitiendo una sensación de amenaza en aquel cuartucho desordenado.

— Por favor, sólo una cosa pido…—  se escuchó implorar.

Las figuras oscuras permanecieron quietas, ignorando las palabras del muchacho. Junto al libro reposaba un trozo de jade brillante, el Corazón de la Tierra.

—Hice todo como el libro lo pide, incluso ustedes han venido —señaló a los Señores.

—La magia antigua de los ritos nativos es difícil de ejecutar —dijo la voz del Maestro, quien estaba oculto en la oscuridad.

— Lo hice de acuerdo al libro —insistió el joven.

—Aprendiz, algo falta.

—¿Qué cosa?

—Algo tienes que ofrecer a cambio. Las antiguas deidades demandaban sangre para conceder fertilidad a la tierra y progreso a la nación. Ley de intercambio y equilibrio. Los Señores te concederán el don que quieres hasta que ofrezcas algo digno.

El joven pensó en algo para ofrecerles a los Señores de la Noche a cambio de poder convertirse en un nahual. Algo tan complejo requería de una oferta igual de valiosa.

—Tomen mi juventud y otórguenme a cambio, lo que pido.

Extendió las manos. Una ráfaga de viento azotó con fuerza las ventanas y retumbó en las paredes del recinto. El libro se cerró, mientras el Corazón de la Tierra adquiría un brillo fantasmagórico. Las figuras de los Señores desaparecieron en medio de una nube de polvo negra.

El Maestro salió de la penumbra, dirigiendo una mirada grave a su aprendiz. Ya no era un joven audaz, de complexión robusta y actitud despierta, en su lugar se hallaba un anciano decrépito, de piel arrugada, encorvado y de expresión lastimera, de ojos hundidos.

—Se ha cumplido tu deseo, llevándose los años de tu juventud. A partir de este momento eres portador de una maldición. Puede que vivas mil años, pero cada uno pasará por ese saco de huesos plagado de dolores. Te lo advertí.

—Cállate, viejo tonto —replicó con un jadeo el anciano transformado— así sean mil maldiciones las que caigan sobre mí, ahora soy un nahual y te juro que esta noche comenzará mi reinado de terror.

 

 

 

Mario Humberto López Araiza Valencia (León, Guanajuato, México. 1992) Ingeniero ambiental egresado de la UG. Miembro de la iniciativa Eco Líder, escribe combinando su carrera con su pasión por las letras, actor de teatro, viajero.

 

 

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