Carne por doquier

 

Por Jazmín Pérez

 

Siempre había pensado que la historia de Rómulo y Remo era una fantasía que a alguien se le ocurrió, pero todo cambió una noche luego de haberme mudado a Paso del lobo. Mi madre quedó viuda desde joven, luego de que mi padre desapareció por causas desconocidas, años más tarde de su ausencia el caso fue cerrado y él dado por muerto. Con el paso del tiempo mi madre murió, yo para ese entonces tenía 19 años, no tenía familia cercana ni nadie a quien recurrir, por lo que mi madre dijo antes de morir que volviera a su pueblo natal, “allá la gente es diferente. En Paso del lobo todos son buenos, amables… no son como la gente de aquí… allá todos los habitantes son como tu familia”.

Entonces, cumplí su última voluntad, días después del sepelio empaqué mis cosas para mudarme al pueblo de mi madre. Cuando bajé del autobús lo primero con lo que me encontré fue con la estatua de su fundador: un hombre apoyando su pie en una roca, levantando con su mano izquierda la cabeza de un lobo, adornado de dos placas, una en la parte frontal que decía con letras grandes “Joel Lican Betancourt, fundador de Paso del lobo”. En la parte trasera la segunda placa, con letras pequeñas, pero visibles, mencionaba: “En 1798 Joel Lican vino a vivir a estas montañas en busca de tranquilidad, sin embargo, estas tierras eran acechadas por un enorme lobo que causaba temor en la región. Un día Joel Lican se armó de valor y asesinó a la bestia, trayendo verdadera tranquilidad a las montañas así como nuevos habitantes. Es así como ese mismo año todos aquellos que decidieron vivir en este lugar acordaron llamarlo Paso del lobo, de igual modo, en honor a aquel defensor de estas tierras se construyó este monumento, representando la valentía de este hombre y la fundación del pueblo”.

Después de leer lo que había en el monumento, detecté que todas las personas que iban pasando me miraban, volteé para mirarlas también y noté que se mostraban inquietas al ver mis maletas, pero al ver el lunar de media luna en mi mano se apaciguaban e inmediatamente me saludaban con una sonrisa y un tono amable. Me acerqué a una de esas personas para pedirle ayuda; fue muy cortés, gracias a ella pude instalarme en un pequeño cuarto, además me orientó sobre los trabajos que hay en el pueblo. De repente me percaté que detrás de su oreja había un lunar de media luna igual al mío, le pregunté su nombre completo con la esperanza de que tuviera algún parentesco con mi difunta madre, pero sus apellidos no coincidían. Entonces tuve que explicarle la razón, a lo que esa persona me respondió: “todos los que vivimos en Paso del lobo tenemos esta marca, muchacho, es algo que nos caracteriza, incluso nuestro fundador poseía ese lunar de media luna. Otro misterio de la media luna es que las pocas personas que han venido a establecerse a este pueblo tienen esa marca, es como si los trajera a este lugar, ya que nadie carente de la media luna ha pisado estas tierras para quedarse a vivir”…

Oí una voz lejana que continuaba explicándome sobre el pueblo, pero no escuché más, puesto que estaba perdido en mis pensamientos. Hasta ese momento había crecido creyendo que ese lunar sólo lo teníamos mi madre y yo, pero ahora al saber que todos en el pueblo lo tienen… me da escalofríos. Es como si todos fuésemos hijos de un Pedro Páramo… La voz me trae de vuelta de mis pensamientos. “Festival de carne”, es lo único que escuché. De inmediato me disculpé, ella repitió: “El Festival de carne es en dos semanas, todos asistimos, espero que tú también lo hagas. Aquí en Paso del lobo somos una familia, nos ayudamos tanto en los buenos como en los malos momentos, lo mismo ocurre en las festividades, queremos que no falte nadie”. Le di mi promesa de que no faltaría a esa celebración. Después, la señora se marchó no sin antes agradecerle por su ayuda.

Al día siguiente, salí a buscar trabajo, me convenció el empleo en una miscelánea. Me presenté a trabajar al próximo día. Únicamente había que atender a los clientes. No era difícil siendo todos tan amables… ahora entiendo por qué mi madre decía que los habitantes eran diferentes. Con el transcurrir de los días la tienda para la que trabajo decidió colocar una carpa en el Festival de carne para ofrecer sus productos, dejándonos a cargo a dos compañeros y a mí, dividiendo el turno de forma justa para que también pudiéramos disfrutar del festival.

Llegó el día del Festival de carne, me tocó estar por la mañana atendiendo la carpa, cuando terminó mi turno, recorrí todo el lugar, había varias atracciones para disfrutar… y tanta carne que no se me antojaba comer, verla en cantidades excesivas no me daba apetito, sino asco. Nunca había asistido a un festival, ni siquiera sabía que duraban hasta la madrugada. Disfruté de las atracciones y al llegar la media noche dieron un discurso que me dejó pasmado. En tal discurso se le recordaba a los pueblerinos que la historia de la estatua era falsa, lo que sucedió en verdad fue que Joel Lican Betancourt junto con su hermana Ada Lican fueron expulsados de su provincia debido a la marca que poseían y a la amenaza que representaban durante la luna llena. Al ser expulsados, ambos jóvenes se refugiaron en las montañas. Con el paso del tiempo formaron una familia, tuvieron hijos que fueron poblando el lugar y, al igual que sus padres, tuvieron hijos entre sí, lo mismo pasó con sus hijos y los hijos de sus hijos; sin embargo, cuando ya eran demasiados y los pueblos cercanos comenzaron a sospechar sobre su comportamiento incestuoso, así como de sucesos extraños ocurridos durante la luna llena, decidieron crear apellidos falsos, simulando ser familias diferentes ante la sociedad, asimismo, inventaron la historia del fundador y el lobo amenazante, de este modo, la existencia de lobos en la región justificaría los aullidos en las noches.

Luego de oír aquello, lanzaron fuegos artificiales, se veían hermosos acompañados de la luna llena, pero no pude apreciar dicha belleza porque estaba perplejo. De repente vi que los pueblerinos comenzaban a cambiar drásticamente, su lunar dejó de ser una media luna y pasó a convertirse en un círculo perfecto, poco a poco su piel se iba llenando de pelo y colmillos sobresalían de sus bocas, seguían caminando como cualquier humano, pero ahora me miraban extrañados, pude notar que a pesar de tener la media luna, mi lunar no cambió. Yo no cambié como ellos. Muchas cosas pasan por mi cabeza justo ahora: ¿por qué yo no me convertí? ¿Mi madre era igual que ellos y nunca lo supe?, ¿por qué dejó su pueblo natal? ¿Mi padre era un humano o era como mi madre?, si fue un humano, quizás mi madre se lo comió. ¿En serio nadie carente de la media luna ha venido a visitar este lugar?, y si en verdad alguien que no tenía la marca vino, ¿qué le hicieron?… Supongo que a pesar de tener el mismo lunar ya no me consideran uno de los suyos porque no me transformé con la luna. Es probable que hoy sea mi último día con vida, es probable que me devoren, sus ojos me lo dicen… Ahora entiendo por qué hay carne por doquier.

 

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