Mutaciones

 

Por Nessie

 

¿Qué de bueno tiene ser lo que soy? La pregunta es un poco necia e incluso carece de significado. O sea, mezclas lo mejor de dos mundos ¿y aún te preguntas qué de bueno tiene? Nací hombre y muté a lobo: nací lobo y muté a hombre. Mi vida se encierra en la espiral del instinto y el sentido común; el instinto a veces libera y el sentido común te aprisiona. Pero, cuando quieres ser un galán de sociedad, el instinto te ata y el sentido común te libera. Ya sé, ahora estás confundido. Me pasaba lo mismo al principio

Verás, no es que haya nacido así. Me gusta creerlo de ese modo porque es más fácil de digerir. Era un niño muy pequeño cuando mi padre hizo enfadar a la bruja del pueblo. La mujer, fingiendo disculparse, llevó como tributo una canasta llena de comida y vino. Debía ser exclusivamente para mi padre, lo sé, pero la curiosidad infantil me ganó. Esa noche tuve mi primera borrachera y mi primera transformación en hombre lobo. Así es, no era vino: era salvia mágica. Sentí la tierra entre mis patas, el aire recorriendo mi lomo, los sonidos eran más fuertes y todo me aterraba. Era una sensación agradable, no voy a negarlo, pero era algo extraño, algo nuevo, y todo aquello que no conocemos resulta aterrador. Mi primera meta fue aprender a controlar el instinto. Al principio, con cada luna llena, me llenaba de asco porque sabía que mi alimentación sería a base de carne cruda. Tendría que cazar y llenarme las manos de sangre. O, mejor dicho, garras. Tal vez cacé a un ser humano durante mi juventud. Pero era joven y nadie salió herido… Bueno, sí, pero no los conocía, así que no cuenta.

Después tuve que controlar el pánico que sentía hacia la luna. Siendo pequeño, la pasaba pegado al calendario, cuidando el ciclo de la luna, alejándome de mis seres queridos cuando la fecha estaba encima. Pero ja, ja ¡Qué tontería! Si sólo era la luna. Una roca brillante a cientos y miles de kilómetros. Un día, no recuerdo cual, la luna dejó de ser una roca brillante y se convirtió en ceniza distante. Fue así como el ciclo, su forma, su color, dejó de tener sentido para mí. Veía a muchos enamorados jurarse amor eterno frente a ella, y yo no le veía ningún valor. Cuando me transformé en un adulto joven, ya era un lobo libre y un hombre inteligente.

Era libre porque no contenía mis sensaciones por temor al instinto. Era inteligente porque ya sabía manejar a la bestia con la contención de la razón. Y era libre e inteligente porque dejaba que todo fluyera, que nada se quedara en mí; que aquello que acariciaba mi lomo se fuera con el viento, y que el viento no cubriera por completo la humanidad que quedaba en mí cuando era una bestia.

Hace poco busqué a la bruja que me hizo esto. Estreché su mano y le agradecí por haberme concedido esta vida. La cara de la anciana mujer estaba desencajada. No me reconocía. Soy un adulto joven que no se parece ni al padre, ni a la madre, ni al niño que se embriagó con vino mágico. Soy un adulto con rasgos de lobo. Soy un lobo con rasgos de adulto

Ahora ya no tengo miedo. Decidí vivir lejos del miedo porque yo nací hombre y muté a lobo; nací lobo y muté a hombre

 

 

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