El Poblado de Buf

 

Por Orfil Aguilar

 

El poblado de Buf, ni grande ni pequeño, ni hundido en el anonimato ni rebosante de popularidad, podría decirse que se trata de un pueblo promedio.

Su calle central se encuentra repleta de negocios familiares, oficios y artes se ofertan cada dos o tres locales; aparte de su larga tradición, existen también aquellos que tomaron el camino de la innovación para transformar la industria y el comercio.

Con historia de abuelos restauranteros y padres que dieron continuidad al oficio, los hermanos Albarrán fundaron el que hoy en día es el lugar más solicito para desayunar en todo el pueblo, recibiendo incluso visitantes de los poblados cercanos; se trata de una franquicia de Waflles y Café, donde se sirven platillos de mediana calidad, café pasable más no delicioso, eso sí, productos presentados siempre como novedosos con sus estrategias de marketing avasallantes.

El restaurante, como es común verlo, se encuentra lleno el día de hoy, pero no se llevan cartas a la mesa ni se encienden las wafleras, tampoco se fríe tocino y ningún huevo será guisado en toda la jornada, lo que sí hay son torrentes de café que llueven sobre las tazas, también se regalan galletas y sándwiches en frío.

“El presente día permanecerá cerrado al público, disculpe las molestias que esto le ocasiona, lo esperamos mañana”, versa el cartel colocado en las dos entradas del negocio, en su interior se encuentran congregados habitantes de Buf: líderes políticos, religiosos, personas con intereses financieros y de negocios en la localidad, algunos miembros de linajes antiguos,  uno que otro habitante fundador y varios pobladores que sin contar con alguna cualidad especial lograron colarse a la reunión.

Toma la voz del alcalde y señala que el motivo de la reunión tiene que ver con la oleada de robos y crímenes que se han suscitado en los últimos meses.

—El agravio inició como algo ligero, es más, hasta parecía que nos estaban haciendo un favor, limpia de las calles de manera totalmente gratuita, desaparecieron las ratas, gatos callejeros después y caninos sin dueño también. Luego, la cosa cambió, he de decir, aunque sea claro y parezca obviedad.

—Adelante señor Alcalde, no es ninguna sorpresa, sus palabras son siempre llenas de sabiduría —lisonjeaban varios de los asistentes.

—Con su beneplácito y ánimos, prosigo entonces con mi disertación, señalaba la idea de que nadie en Buf tiene ratas como mascota, pero si gatos y perros, y varios de estos han desaparecido, se pegaron papeletas con su foto y letreros de recompensa, después de cinco meses, ninguno de ellos, ni perros ni gatos han vuelto a reunirse con sus dueños.

Esa era sólo la punta del ovillo, cuando el Alcalde concluyó su participación, desordenadamente comenzó una serie de intervenciones, todas con asuntos similares: algunos hablaban particularidades de un lucho que daba amablemente la patita y al cual se extrañaba horrores, otros compartieron que sus gatos sí tenían vinculo con sus amos, rompiendo toda ley felina promulgada, unos más hablaron de la pérdida incluso de animales de mayor envergadura, como cerdos y hasta cabras.

—Todo lo que comentan es verdad, o puede serlo en su mayoría —comentó con seriedad Albarrán mayor—, sin embargo, aunque habíamos decidido mantenerlo en secreto, con el apoyo del alcalde, el jefe de la policía, el pastor y algunos otros más, ya no podemos callar la verdad, y nos reunimos aquí, no para enunciar por horas los problemas que ya sucedieron, sino para encontrar soluciones para que estos mismos no sigan pasando.

— Y lo que no queremos que siga pasando —comenzó a decir Albarrán menor— son las cosas que han pasado en días recientes, como varios de ustedes y de los no presentes han podido notar, Joaquín, el vagabundo y borrachín al que todos le hemos regalado alguna vez una moneda o invitado un trago, no se ha visto más por las calles de nuestro pueblo, creíamos que ante tantas desventuras y la indiferencia ya a su paso, habría decidido abandonar el pueblo, pero hace cuatro días encontramos sus restos, muy pocos, lucían como el sobrante de un pollo asado, con todo lo comible extinto y muy poca carne y cascajo presentes; la cosa no paró allí, y no es que Joaquín importara menos que otras personas, más bien fue que atribuíamos su deceso y la forma en que sucedió a una riña o saldo de cuentas viejas.

—Como bien dicen los hermanos —señaló Juvencio, jefe de la policía—, no hay habitantes de primera y de segunda aquí en el pueblo, pero el que estuviera a punto de desaparecer nuevamente alguien encendió nuestras alarmas, todos creen que Mario, el hijo de don Ernesto se fue a estudiar a la capital, lo que en realidad pasó es que también fue atacado, y estuvo a nada de morir, en condiciones similares, al parecer, que las que acompañaron la muerte de Joaquín.

—Por eso nos reunimos hoy —enunció el Alcalde en tono solemne— para solicitar su aprobación y poder disponer con ella, de la partida presupuestal emergente, necesitamos equipar con armas de nueva tecnología a nuestros agentes y reclutar a otros más para patrullajes especiales, el rufián o rufianes que anden sueltos, no pueden seguir acosando a cuanta persona pacífica deseen, menos desollarla y destazarla, dejándola casi en los huesos, si apoyan la propuesta, garantizo que los criminales serán encontrados y castigados.

—Tenemos un alto grado de sospecha de que se trata de simpatizantes de sectas satánicas —enuncia fervientemente el líder religioso— por la forma de cómo proceden.

Las intervenciones se sucedieron, ahora sí ordenadamente, y se dio paso a la votación; treinta y seis votos a favor y sólo uno en contra, el de un viejo encanecido, silente y gustoso por comer galletas de limón, que después de tomar la última de la charola dijo lo siguiente:

—De nada servirá tener ese dinero, sus equipos, escuadrones y autos todo terreno; no van a solucionar el problema, hace cincuenta años lo viví y no le creía a mi abuelo, ahora yo soy el viejo y sé que tengo pocas posibilidades de que confíen en lo que digo, se trata de un monstruo al que nada le hacen los ataques humanos, que matará tres o cuatro personas más y después se irá a otro lugar, para dejarnos en paz por mucho tiempo, hasta que regrese, yo ya no lo veré pero alguno de ustedes sí, y votarán en contra y de nada va a servir, porque los jóvenes tendrán a final de cuentas la decisión, con sus mayorías e incredulidades.

Los asistentes guardaron silencio, y por respeto al linaje del anciano decidieron evitar la réplica, pasando algunos segundos de incomodidad el alcalde volvió a tomar la palabra, ya para cerrar la reunión, dirigiéndose al único asistente que no votó ni en favor ni en contra, por ser este el delegado que la capital había instalado en las oficinas de administración de impuestos desde principios del año, y por dedicarse sólo a retener o liberar presupuestos, teniendo totalmente restringido el influir de manera alguna en el ejercicio, o no, que a los fondos se les diera.

—Que se asiente en el acta y se procesen los formatos respectivos, así como que sea llevada a cabo la comunicación para completar el trámite, con 36 votos a favor y 1 en contra queda aprobada la liberación de recurso emergente para atender los actos criminales que han acechado a Buf en los últimos meses.

El auditor y delegado asentía con movimientos de cabeza mientras mesaba sus largas barbas.

Todos siempre creen que un hombre lobo ha de lucir así: chaquetilla preparatoriana, blue jeans y auto convertible, lo imaginan también con camisa de leñador, tirantes y fornido, se equivocan, todas las veces se equivocan.

Decía en voz queda lo anterior mientras se marchaba a las oficinas de administración tributaria, a su despacho,  rodeado por su computadora y legajos de archivos, enclenque como siempre, traje color azul como siempre, una taza con café sin endulzar también como siempre; siendo un engranaje más del sistema capitalista y del aparato gubernamental, gris y sistematizada cada jornada laboral.

Salvo aquellos días en cuyas noches la luna se llena, posándose a mitad del cielo y dándole luz verde para su transformación, para vivir el placer de la libertad, darse el lujo de ser y destazar: ¡Auuuuuuuu!, contenido por tantos días, ¡Auuuuuuuu! que nadie quiere nunca escuchar. Los hombres lobo sólo existen en cuentos y películas, dice la gente mientras sube el volumen del televisor, mientras mira las pantallas del celular.

 

 

 

Soy Orfil Erubiel Aguilar Ibarra, originario de Tepic, Nayarit, México; me dedico a la Psicología, tanto en consulta pública como privada, participo además en la Docencia e Investigación de Grado y Posgrado. Soy un apasionado de la literatura, tanto en mi rol de lector como de escritor, he publicado en distintos portales, en varias revistas y en mi blog, amo también hacer ejercicio, propiciando siempre el cuidado cuerpo-mente.

 

Link de mi blog: http://letrasenmartes.blogspot.mx

 

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