Chanorgú: el olvido Gitano

 

Por Armisa Tesmon

 

—Página 218, capitulo 25, ritual de Chanorgú—. Fueron las palabras que la Gitana me había dirigido, mientras sostenía entre sus manos un enorme libro encuadernado en piel y de aspecto muy antiguo, después que desesperadamente le rogué por un ritual, para que de manera permanente pudiera arrancarme este recuerdo tan doloroso de quien me había abandonado y no conseguía olvidar.

Aquella gitana, avariciosa y de corazón duro, daba una ojeada al libro y repitiendo palabras extrañas ,en lo que deduje seria idioma gitano, revolvía los estantes que estaban detrás del mostrador del local, buscando entre los frascos y sobres que tenía en contenedores.

—¿Estas segura qué quieres olvidar a cualquier costo?

—Sí —contesté de manera terminante.

—Este es un ritual muy antiguo, nunca lo he visto trabajar, las personas acuden a mí para enamorar a alguien, y atar sus destinos para siempre, nunca había acudido alguien que quisiera lo opuesto, pero en teoría debe funcionar para lo que olvides a aquel hombre que te ha hecho tan patética.

—Le estoy pagando por el hechizo, no por el consejo —respondí con claro enojo en mi voz.

—Veo que realmente estás desesperada por olvidar, pero yo sólo te puedo ayudar con algunos de los materiales que ocupas y con las instrucciones, lo demás lo tienes que hacer tú misma. Aquí lo dice, en el libro, sólo quien quiera olvidar verdaderamente tiene el poder necesario para realizar este ritual. Tienes que llevar a cabo los 9 pasos necesarios para poder olvidar a alguien.

—No hay problema, haré lo que sea necesario.

Puso el libro a mi alcance para que yo pudiera ver las instrucciones; estaban en gitano, sin embargo, me explico cada una de las palabras

—Primer paso: —la voz de la gitana aún continuaba resonando en mi cabeza, aunque ya me encontraba en casa- conseguir un corazón de cerdo o de cordero, dependiendo de la naturaleza de la persona a la que se quiere olvidar, creo que obviaremos esto, lo que tienes que conseguir es el corazón de un cerdo…— estaba totalmente de acuerdo con ella.

—Segundo paso: este hechizo es un Ligamen de invocación, por lo tanto, es necesario dibujar un circulo en el piso. Se dibuja con cera roja de creta, —señaló un paquete con un crayón adentro— dentro del círculo se dibujará un triángulo apuntando hacia el sur y que toque cada extremo del círculo, y dentro de triangulo una luna en cuarto menguante con las astas en dirección la misma dirección—. Así que tome el crayón y dibuje en el piso de mi cuarto, haciendo todos los muebles a los lados, en el centro exacto.

—Tercer paso: su nombre, en este caso puedes poner su nombre y fotografía, se colocan en el centro del triángulo.

—Número 4: se colocan tres velas de rosas negras y muérdago en cada esquina del triángulo —señaló las velas en el mostrador— estas deben de estar prendidas a las 3 de la madrugada. Coloqué las velas y las prendí con 10 minutos de antelación a la hora señalada.

— 5: se riega sal de oro como tributo para invocar —señaló dos sobres dorados y los metió a la bolsa con el resto de los objetos—. Así que la esparcí como brillantina por el círculo, ¡estaba eufórica! ¡parecía una niña que estaba a punto de recibir un regalo, al ver cómo los brillos dorados se esparcían por todos lados!

— 6: se derrama un poco de sangre de la persona que desea olvidar, el arat, es decir la sangre, sellara el hechizo, y tiene que ir directamente sobre la luna menguante. La voluntad de quien desea olvidar será probada en este acto—. La adrenalina fluía por mi cuerpo, era para mí tan necesario el olvidarme de aquel estúpido que esto me emocionaba de sobremanera, tanto que no me costó ningún trabajo tomar el abrecartas en forma de espada que había afilado para este único propósito y cortar la palma de mi mano izquierda y dejar caer un abúndate chorro de sangre sobre el suelo.

—7: Besar el corazón y susurrarle aquello que no se pudo decir al ser que se pretende olvidar. Una vez que se haya hecho esto, se pondrá en el centro, junto encima del objeto que ya se había colocado, y con una navaja, se atravesara in piedad—. Después de besar el corazón y mancharme los labios de sangre, susurre lo mucho que lo amaba, que, aunque fue el quien me dejó, llena de tanto amor que dolía, aun así, le seguía amando…. Tomé el abrecartas y lo atravesé con tanto placer que podía sentir como el filo cortaba cada centímetro de ese corazón. Lo coloque en el centro.

—Penúltimo: se recita el siguiente conjuro: “invoco al fuego que purifica, al espíritu que sella y condena, que el poder en mi daga traspase más allá de los cielos y de los mares. Invoco al Olvido para que lacere como el acero, para que se lleve este sentimiento y me acompañe en el sufrimiento. El aliento del dragón nocturno, me llevara de regreso donde encontraré consuelo para mi penar. No tengo miedo del precio, lo pagaré sin dudar. Corazón por corazón, alma por alma, fuego por fuego, desamor sin piedad.” — empecé en un susurro, hasta que mi garganta dolió de lo fuerte que gritaba. No podía contener tanta emoción dentro de mí. Sentía que iba a explotar de júbilo.

—Paso final: esperar — y así lo hice… esperé a que algo ocurriera, pero nada. Que decepción, una más…. Mis lágrimas comenzaron a brotar. Mi llanto de desesperación cayó sobre todo mi conjuro fracasado. No podía más. Sólo me quedaba la opción de morir. Y mientras mi mente dibujaba la mejor manera de hacerlo, algo comenzó a suceder.

Por lo visto, esa era la última parte del ritual, las lágrimas de desesperación, lagrimas que solamente puede tener una persona que intenta olvidar a tan gran costo. Me había convertido en una invocadora de demonios, y este se llamaba Olvido. Ni siquiera intenté moverme de donde estaba, tan agradecida estaba por su aparición que en mi rostro se dibujó una sonrisa demente. ¡Lo había conseguido!

No era como lo había imaginado, tenía una forma humana, un hombre alto y esbelto, de piel clara y cabello corto. Era el tipo de persona que le gustaba vestir de manera elegante. Y me dio la mano, me ayudo a levantarme del piso. Se agacho para levantar el corazón directamente de la daga como si fuera un aperitivo. Tomó mi mano izquierda y con la misma daga corto algo que parecía un hilo, invisible a mis ojos, y una sensación de paz llego a mí, después de tantos meses.

—Ahora ya podrás descansar, he cortado el hilo del destino que te unía al amor de tu vida, que te abandono por ego, y si tú lo deseas, en este mismo instante estará muerto—. Sus palabras eran tan lejanas como un sueño. Pero me dieron tanto consuelo que, estando fuera de misma, inmersa en esa cálida oscuridad, las repetí: “si yo quisiera, Martín, ya estás muerto” …

 

 

Armisa Tesmon; San Juan del Río, Querétaro, México. Entusiasta Estudiante de Música.

Un ritual gitano que ayuda a olvidar solamente a quien realmente quiere, no, necesita olvidar un mal amor, se convertirá en algo más allá de la posibilidad de olvidar. Instrucciones que una gitana desalmada y avara da a una chica que implora por paz mental.

 

           

 

 

 

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