Esto es una pesadilla

Por Jazmín Pérez

Así es, yo maté a ése hombre. No recuerdo su rostro, pero, ¿qué más da?, si tiene destrozada la cabeza. Tengo las manos ensangrentadas, olvidé el motivo por el cuál asesiné a este hombre. ¿Es hombre o es una mujer? Todo se ve difuso ahora, me siento exaltada, ¿por qué asesiné a alguien?… Desperté, sólo fue una pesadilla, salgo de mi cama y continúo exaltada, me baño, desayuno, voy a mi trabajo como de costumbre. Al salir del trabajo, alguien me saca de mi molesta rutina: unos compañeros me invitaron al festival de Arcadia.

Después de viajar por media hora llegamos a Arcadia, el evento ya había comenzado. Subimos a los juegos mecánicos, compramos en algunos puestos de comida y paseamos por el lugar, esperando con ansias los fuegos artificiales. Por fin llegó el cierre del festival, comenzaron a lanzar la pirotecnia, era fantástica, las luces en el cielo podían reflejarse en el lago de la ciudad. Es la primera vez que asisto a este espectáculo y, para ser mi primera experiencia, no está mal. ¡Volveré el siguiente año!

De pronto, se escucha una explosión, la multitud huye despavorida, ¿qué es eso?, me pregunto mientras huyo, nuevamente una explosión se escucha, corro con más fuerza y miedo, temo que no pueda lograrlo y que haya otra explosión. De la nada, noto que un objeto se acerca, pasa rodando por donde voy, sigue su curso y estalla, la explosión me alcanzó, puedo sentir las quemaduras en la mitad del cuerpo. Desperté otra vez, aún siento el impacto de la explosión en mi pierna y brazo derecho. Miro hacia el techo, luego trato de distinguir mi habitación entre la oscuridad, una vez que me he calmado un poco intento volver a dormir.

Justo cuando estaba durmiendo tranquilamente, tuve la necesidad de ir al baño, al levantarme para orinar, no podía moverme, sentía como si algo o alguien estuviera encima de mí, intento abrir los ojos, pero no lo logro. De repente siento como si me asfixiaran… ¡no puedo moverme ni abrir los ojos! ¡Quiero gritar! ¡No puedo!, sólo escucho un gruñido. Comienzo a sentir pánico, oigo una voz dentro de mí que dice: “no te preocupes, vas a ver cómo salimos de ésta. No es la primera vez que soñamos esto. Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre… ¡Vete! ¡Maldición!”. Por fortuna, dejé de sentirme asfixiada, sin embargo, ahora me veo durmiendo.

Qué extraño es verme dormir, quiero volver a mi cuerpo, sin embargo no sé cómo. Ojalá la voz interna me ayudara otra vez. Supongo que sigo soñando, recuerdo que de niña, cuando no podía salir de mis sueños, me concentraba hasta poder despertar. Me concentro, aunque más que salir de aquel sueño, lo único que hago es transportarme a otros escenarios. Esto no va a funcionar, me digo, quizás no necesito pensar demasiado en cómo salir de aquí, quizás requiera de algo simple.

Esto es un sueño, esto es una pesadilla, dije y, como si de una palabra mágica se tratase, desperté. Por fin, los malos sueños se acabaron. Me quedo pensando por un momento en todo lo que soñé, trato de olvidarlo, aunque opto por conservarlo, ya que en algún momento podría escribir sobre ello… Acostada de lado en mi cama, me acurruco, siento la tibia respiración de alguien en mi nuca, qué raro, pues vivo sola.

Jazmín Pérez Virgen

Potrero Nuevo, Veracruz, México

Soy empleada en una tienda, además doy clases de regularización

Intereses: leer, escribir, dar clases

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