No te levantes

Por José Antonio Samamé Saavedra

Últimamente Percy ha estado teniendo sueños extraños, si pudieran llamarse sueños. Mientras cenaban contó que hace unos días salieron a pasear de noche con los amigos de la escuela, y ve pasar a una jovencita con una vestimenta extraña, lo miraba de lejos, Percy quedó intrigado y atrapado así que decidió seguirla, a medida que se acercaba a hablarle, se iba terminando la luz a lo largo del callejón los desamparados, pues una fuerza extraña se lo impedía, siendo despertado por unos sonidos raros, entre dormido lograba escuchar por las noches caer piedras del tragaluz que conecta los dormitorios con el pasadizo largo que vincula la sala con el comedor, además pudo visualizar unas sombras que aparecían en la ventana del cuarto, deseaba avisar a sus hermanos pero no se atrevió, por miedo, no sabía si era un sueño o realidad.

Al caer la tarde, después de realizar las tareas, Percy contó que salió de la habitación, escuchó una música alegre provenir de la sala y risas de los chiquillos de la casa, continuó el recorrido por el pasadizo hasta llegar al amplío comedor, donde observó de espaldas a Tina, era quien nos cuidaba y le decíamos de cariño tía. Enseguida Percy se acerca más rápido y llama: “Tina” vas a la cocina, “Tina tengo sed”, “Tía tenemos visita”, “Tía tenemos visita” pero se percató de la indiferencia al no responder, confundido porque no recordaba haberse portado mal, escuchó el ruido diluido de la música con las mismas risas de hace un instante, suceso que impulsó su retroceso para cerciorarse, optando por caminar velozmente a la sala de su casa, sin perder tiempo y dejar atrás el impase con su tía, avanzó lo más rápido hasta ubicarse en el pasadizo y llegar a la sala, encontrándose con Tina, Pina y su hermano menor, estaban practicando unos pasos de baile de marinera norteña para la escuela, Percy se quedó impávido sin comprender lo que estaba ocurriendo y lo que había visto, soló tartamudeó y le dijo a su tía, “la he visto que se dirigía a la cocina”, ella atinó a decir que posiblemente fue su hermana gemela, que paseaba de vez en cuando por los rincones de la casa, despistada cada vez que se disloca y altera, situación que no comprendió Percy, le ocasionó mayor confusión.

Poncho el hermano mayor de Percy, contó al grupo de mis amigos, hace unas semanas, que tuvo unos sueños desconcertantes y reincidentes, pero de esos que te dan miedo. Se refirió a la puerta vieja del corralón, golpea fuerte como levantándolo del sueño, pero aún en estado de reposo y confundido Poncho recuerda una niña pasear y reírse por el pasadizo de la casa hasta dirigirse al corralón, esta situación le pareció desconcertante porque no habían niñas con esos rasgos en la casa, no con cabellos y piel clara o características similares.

Percy empezó a tener comportamientos extraños en las noches, nadie se lo imaginaba, pero una madrugada su madre se levantó por los gritos horribles en el corralón de la casa, cuando se dirigió al lugar se sorprendió al ver con detenimiento a su hijo deambulando en medio de la oscuridad como sonámbulo y el gato Mauri, quien le grita de forma histérica, motivo que alertó a la familia, debían llevarlo de inmediato a un nosocomio para una respectiva examinación.

 Su hermano mayor me contó, que Percy volvió a ver a la muchacha del parque, caminando por la casa, casi siempre y cada momento del día. Cuando Percy se levanta, ella se ubica detrás de él, mientras se peina, ella lo observa fijamente, se desvanece cuando la busca, suele estar debajo de la cama, lo mira cuando se coloca las pantuflas acolchadas color crema y cuando están reunidos en familia para almorzar está junto a la mesa mirándolos, no existe rincón que no esté presente esa muchacha extraña.

 Mauri está cada vez más rabioso ya no se le acerca a mi hermano, las cosas están muy complicadas porque mencionó a mamá que la misma mujer se introdujo en los sueños, dice llamarse Ticia, quien lo convence de quedarse con ella a vivir en la paradisiaca isla, lo espera echada en una hamaca, a veces sentada mirando el mar, cuando Percy aparece en el sueño, ella lo coge muy fuerte de los brazos, y no quiere soltarlo, por ello, él se levanta con una gran sensación de nostalgia, casi llorando por dejar a Ticia sola. Una noche anterior, comentó a su madre que había tenido una terrible pesadilla, Mauri rabioso donde dormía Percy, cerca de él había una mujer parecida a Tina, de aspecto misterioso, estaba mirando fijamente a Percy dormir, pero se levantaría por los gritos atroces de la pesadilla de Percy, quien a su vez le contaría de una experiencia aterradora con un demonio voraz, “Evidencié mi figura dentro de mis sueños cuando iba pestañar, frente de la pared mi cuarto, se apreció una luz que proyectaba la noche por el pasadizo, pero inexplicablemente se fue apagando lentamente y de la nada escuché reír a una niña cándida caminar por el patio y golpear con fuerza hasta romperse la puerta de corralón, eso me asustó un poco, quise comunicarle a los demás que estaban durmiendo, soñando o teniendo pesadillas como yo, pero fue allí cuando la oscuridad se alumbró con ojos incandescentes, parecían pequeños faros que alumbraban justo sobre mí, la horrible voz era gruesa e imponente, me hizo saltar sobre la cama por el temor infundido cuando se asomó, pero una fuerza en mí, me hizo luchar, mientras que el terrible demonio se reía, no podía contra él y los suyos, tenía que someterme a su orden. Finalmente, no logré luchar con la bestia. Y volví en mí gritando frenéticamente cuando me asfixiaba y escuchaba destrozar mis vertebras poco a poco. Me levanté, visualicé de nuevo la pared del cuarto alumbrada de esa forma y parecía oscurecerse, me invadió el pánico y me vendé completamente el cuerpo como momia.

Eso fue lo que escuché hablar a Poncho de Percy, hasta ese día que lo trajeron de emergencia al hospital, por un presunto coma diabético, el pronóstico de salud era muy reservado, por lo visto fue un descuido de la familia, no poder controlar su estado de salud y dejarse llevar por misterios, es una tontería. Poncho me contó muy asustado: “Estuve con mi hermano Percy conversando en la habitación, después que él se marchó, Poncho se quedó dormido, pero lo levantaron los sonidos de unas piedras que caían al corredor, y golpes del portón viejo, miró frente la pared de la habitación, la bulla no lo dejaba dormir, en tanto, observó pasar por el pasadizo sombras, aparece misteriosamente una figura oscura y tétrica con una cara magullada y siniestra, camina a la habitación, se para frente a él lo mira fijamente, con un traje de boda y un bouquet en una mano sucios y hechos añicos, lo mira con desprecio, sonríe diabólicamente y se le abalanza furiosamente a la cama para poseerlo frenéticamente, en ese momento se levanta, el corazón casi se le para y se tapa con la frazada el cuerpo completo, suplicando que amanezca cuanto antes”.

 José Antonio Samamé Saavedra

Ciudad: Chiclayo

 País: Perú

 Ocupación e Intereses: Economista y escritura

 Facebook: José Antonio Samamé Saavedra

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